Continuando con las entradas donde opino sobre aquellos mandos que de una manera u otra han sido importantes en mi trayectoria profesional, hoy toca escribir sobre el inspector Joan Costa, que según la noticia, se jubila hoy día 2 de julio.
La ACN (Agencia Catalana de Noticias) de las comarcas de Girona, se hace eco de la jubilación (omite que es forzosa, detalle doloroso para el protagonista) del inspector Joan Costa, jefe de la ART de Girona desde 2018. Entre varias opiniones del inspector, que relata la noticia, la prensa remarca como titular: "La tecnología nos obliga a repensar los controles para que sean efectivos". El jefe manifiesta principalmente que está preocupado por las aplicaciones de los móviles que dan en tiempo real la ubicación de los controles de los mossos, por lo que se apuesta por hacerlos de forma dinámica. Luego muestra su lado humano cuando explica que lo más difícil que ha pasado es haber de comunicar una muerte de tráfico a la familia. También se refiere a la ayuda tecnología para mejorar mucho en las investigaciones de siniestros como son las cajas negras de los vehículos...
Traduzco, palabrería de un mando escasamente policial y absolutamente obsesionado por mantener y complacer a la estructura, por encima de todo.
Describiría al inspector Costa, como un jefe de continente perfil bajo y contenido de sorpresas mayoritariamente negativas, sin dotes de liderazgo ni habilidades comunicativas, esquivo y con dificultades para afrontar problemas y excesivamente servil para la superioridad jerárquica y política. Un jefe con la voluntad de complacer a todos, pero acaba mintiendo, desacreditado, perjudicando a muchos para beneficiar a unos pocos. Absolutamente distanciando y nada empático con el trabajo del policia que pisa asfalto y defensor a ultranza de los especialistas recolectores de palotes, abogado defensor de los Bárbaros, blanqueador de malas praxis que a muchos nos avergüenzan por que dañan irreversiblemente la profesionalidad del policía de tráfico y perjudica injustamente a muchos conductores/as.
Me duele ser tan crítico con Joan Costa, pero no puedo ser ajeno, ya que soy parte damnificada por su mala gestión como jefe de la ARTGI. Todo lo que opino sobre el inspector es conocido por todo mi entorno y por supuesto por el citado, ya que por escrito se lo hice saber, por si algunas de mis opiniones no le habían llegado. Como sabe, solo le puedo agradecer, que diera su conformidad para realizar la formación de detección de drogas en la Escuela de Tráfico de la Guardia Civil de Mérida junto a mi querido amigo Paco "Canela", por lo demás, ninguna otra cosa puedo meritarle, pero si mucho que afear.
Podría escribir mil y una absurdeces, sin razones, ignominias, injusticias, pero también sucesos y servicios como pandemia, Danas, incendios... que le ha tocado vivir al inspector Joan Costa como mando de la ART Girona desde enero de 2018 a junio de 2026, pero solo mencionaré un recuerdo muy puntual y muy doloroso, el fallecimiento de mi querido Olaf durante su mandato.
Sin más, le deseo una larga jubilación y como digo, si él o sus familiares sufren lo que durante su mandato ha permitido, promovido e incluso premiado, el Karma será que existe.
Com diuen en català, BON VENT I BARCA NOVA.

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