lunes, 25 de mayo de 2026

La asistencia policial en carretera, un servicio en extinción

 Domingo 24 de mayo, son las 12 horas. Un turismo que remolca una caravana, ambos con matrículas alemanas, estan parados en el arcén de la AP7, con los intermitentes de emergencia activados y en su interior, un matrimonio octogenario, con evidentes muestras de nerviosismo y agobio.

Con ayuda del Google Traductor, el conductor nos informa que el motor le ha hecho un ruido muy extraño, parándose y nos dice y demuestra que ya no le arranca.

Informamos a Sala nuestra localización y motivo, requiriendo señalización de carreteras para asegurar mejor la zona, mientras, entre el conductor y nosotros procedemos a requerir la asistencia por el seguro del vehículo. 

Mientras esperamos y señalizamos al resto de los usuarios de la autopista del obstáculo, el calor bajo el sol y encima del asfalto empieza a ser sofocante, estamos por encima de los 35ºC. El conductor me pasa el teléfono para que hable con el operador de la asistencia del seguro, que como puedo, le explico la locación, le informo que es urgente la grúa y que son dos ocupantes de edad avanzada con una caravana de más de 750 kg. Al poco, se me acerca el conductor con dos botellines de agua fresca, a lo que le doy las gracias, todo y que le digo que estamos servidos (salir a patrullar con estas temperaturas y sin agua, debería de ser motivo de colleja) y le aconsejo que se las guarde, por si la cosa se alarga. 

Al rato, todavía esperando al equipo de señalización de carreteras, llega la grúa, con un operario de diez, profesional como pocos y con mucha empatía, tanto con nosotros como para el matrimonio. Estando el operario subiendo el turismo a la plataforma y enganchando la caravana a la bola, se nos acerca el matrimonio y, la señora con lágrimas en los ojos, nos quiere entregar dos billetes de 10€ mostrando el agradecimiento por la ayuda. Con el Traductor y añadiéndole un abrazo de tranquilidad, le digo a la señora que para nosotros, más que un deber de policía del tráfico, es un placer y una satisfacción poder ayudar a las personas y, cuando me giro hacia el conductor, este disimulando, estaba secándose las lágrimas de los ojos, por lo que hice y le dije lo mismo que a la señora, le abracé y le transmití tranquilidad y también mi reciproco agradecimiento, por supuesto, huelga decir, que rechazamos los 20€. Luego, acompañamos a la grúa con el matrimonio hasta la salida de la autopista e informamos a la Sala la finalización del servicio pasando a código 74 (en disponibilidad para el próximo servicio). 

Esta pequeña historia, tan solo una asistencia en carretera, que apenas duró 1 hora y media, tanto para mi compañero Dani como para mí, nos llenó de satisfacción profesional y humana, pasando a ser el servicio meritorio del día, al menos para nosotros dos, otra cosa es el grado ínfimo de mérito que tiene para las estadísticas jerárquicas. Comentamos entre nosotros, Dani y yo, el cabreo que nos provoca que las nuevas generaciones de agentes del tráfico, como algunos grupos especializados, así como las prioridades jerárquicas al desmeritar, ignorar o incluso renegar de las asistencias en carretera, llegando hacer la vista gorda al ver un vehículo parado en el arcén o poner mil y una excusa para no dar respuesta a un requerimiento de Sala para señalizar un vehículo averiado. 

No concibo que desde hace ya más de una década, las prioridades de la especialidad de tráfico es la suma de denuncias, sean notificadas o no (Tomahawk), sean ciertas o intuitivas ("ya recurrirá"). Se felicite a los más denunciantes, se ascienda a personajes que son sobradamente nocivos para la profesión y en concreto para la especialidad... 

Me cabreo y me pongo a doscientos cuando los Triunfitos, palmeros y recolectores de palotes, se pavonean ante la superioridad como los más currantes, los más motivados y profesionales cuando en realidad, lo sabemos quiénes estamos en los escamotes, son unos populistas que se les caen los anillos cuando toca trabajar para la esencia de tráfico, evitan toda asistencia en carretera, les jode trabajar en accidentes y hacer los controles en equipo como alcoholemias, drogas... Son más de hacer la guerra por su cuenta, recolectando palotes en los caladeros y solo denunciar aquellas infracciones que les son más satisfactorias o fáciles de cumplimentar, la instrucción de accidentes o asistencias para estos "nuevos especialistas de tráfico" son perder el tiempo. 

Como vengo diciendo, esto ya no me preocupa como profesional, me preocupa como ciudadano y usuario de la carretera, ya que tener a estos Triunfitos como "garantes" de la seguridad viaria, me acojonan.

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