Lo prometido es deuda, pues el pasado 29 de abril se celebró el juicio y por acuerdo de todas las partes, hubo sentencia del día 5 de mayo de 2024.
Por lo que he vivido profesionalmente en los últimos tres años, este escrito es un agradecimiento a mi doctora de familia del CAP de Montilivi, al equipo de traumatología del Hospital Trueta de Girona, a la médico forense de los juzgados de Girona, a los abogados de los sindicatos SME y CATME y al juez y fiscal del Penal 5 de Girona. Por contra, también es una crítica al trato dispensado por mis jefes inmediatos, el inspector y subjefe (habilitado durante más de 8 años) de la ARTGi, a la mutua Asepeyo de Girona y a los servicios de Administración del Cos.
Prometí que cuando se cerrara la causa, escribiría sobre esta experiencia profesional que me ha tocado vivir y que estoy seguro de que no es un caso aislado en el Cos, en cuanto al trato en mi querido entorno laboral como consecuencia de la lesión que sufrí en el transcurso de una detención.
Suceso.
A la semana siguiente de la Volta Ciclista a Catalunya que participé por primera vez y seguramente última, un martes después de lunes de Pascua, al final del turno de tarde del día 6 de abril de 2021, la Sala Regional de Girona nos comisionó a un requerimiento de una patrulla de Seguridad Ciudadana, por un accidente de tráfico sin heridos y que el conductor presentaba signos de estar bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
Cuando llegamos al lugar, después de hablar con los mossos y observar el estado de embriaguez del conductor, pasamos directamente a leer los derechos correspondientes y explicar los procedimientos para realizar las pruebas de alcohol y drogas. El comportamiento del conductor fue de mal a mucho peor, en cuanto a desafiamiento, insultos, amenazas, hasta llegar a la resistencia y a la agresión física, con patadas y mordiscos.
Entre mi binomio y yo, solo pudimos reducirlo, hasta que al poco llegaron refuerzos y entre cuatro agentes, pudimos engrilletar al detenido, inmovilizar los brazos y piernas con las cintas de contención de velcro, y así poder trasladarlo a dependencias policiales. Nada más apoyar la pierna izquierda para levantarme del suelo, supe que algo grave tenía en la rodilla, a parte del sangrerío por el mordisco que me dio en el dedo pulgar de la mano, que pensé que me lo arrancaba de cuajo cuando lo apretaba entre sus dientes.
Después de ser visitado en urgencias del hospital, nos desplazamos a la comisaría para redactar minuta, el accidente de tráfico, las actas y denuncias por los delitos de conducción bajo los efectos del alcohol y drogas, por la negativa a someterse a las pruebas, el atentado, la resistencia y las lesiones.
Ya en la primera interacción con el agente de la OAC fue mala, eran ya, casi la 1 de la mañana del día 7. La desgana de agente era notoria, así como la falta de profesionalidad, que derivó en un procedimiento erróneo, ya que al día siguiente en el despacho de la jueza de guardia se evidenció. Todo y que requerimos al agente de la OAC los Ofrecimientos de Acciones a más de librar con toda la documentación los partes del hospital, este nos citó a 8 horas después a un Juicio Rápido...
En los juzgados de Girona, después de ser visitado por la médico forense, fui requerido al despacho de VI. La Jueza estaba con la abogada del detenido. Su señoría me preguntó sobre la actuación y la negativa a someterse a las pruebas. Seguidamente me informó que el detenido reconocía todo lo sucedido por lo que habían llegado a un acuerdo, momento en que yo le expliqué a VI y a la abogada del detenido, que mi compañero y yo habíamos sido visitados por la médico forense del juzgado, por las lesiones sufridas y nos emplazaba la forense a un mes vista y así tener informes facultativos de la mutua de trabajo. La Jueza tubo que anular el acuerdo con la abogada defensora.
La ignominiosa Mutua ASEPEYO.
Salí del juzgado y me dirigí a la mutua Asepeyo de Girona, donde empezó la penosa experiencia de sentirme tratado como una cabeza de ganado examinado por médicos y enfermeras que me visitaron con incredulidad y desdén en aquella primera visita y que sería un anticipo de los siguientes meses. Puedo entender, que al presentarme como policía de un colectivo tan grande como los Mossos, me cuelguen el San Benito de primeras, por todo lo que les pasan cada día por el consultorio, pero es injusto, ya que debería como mínimo de consultar el historial del trabajador que tienen en la mutua, al menos el mío, por suerte, es casi nulo, en más de treinta años de servicio en el Cos.
Aquella misma tarde del día 7 me hicieron una resonancia de la pierna y se activó el protocolo de riesgo biológico por el mordisco. El resultado de la resonancia fue claro "doble meniscopatía en la rodilla izquierda" pero la valoración del supuesto traumatólogo de la mutua no fue nada clara, tan solo me prescribió unas sesiones de rehabilitación. Superadas las sesiones prescritas de rehabilitación y que no mejoraba, el susodicho traumatólogo... me infiltró la rodilla y me mandó más sesiones de rehabilitación, hasta que se dio por vencido y programó artroscopia para el 19 de abril de 2021. Operado, la sorpresa venia escrita en el informe del doctor, que decía "importante lesión condral" y que no aparecía en la primera resonancia.
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